6 may. 2010

De Las Buenas Normas Y Las Buenas Costumbres

El protocolo no nos dice como somos, el protocolo nos dice como tenemos que ser, como parecer, y parece ser que hay que aparentar ser lo que se nos indica desde el.
El protocolo marca pautas de conducta, obliga a comportarse de cierta manera, de lo contrario corres el riesgo de caer encasillado como incorrecto, aún cuando lo correcto e incorrecto no dejan de ser conceptos relativos.
El protocolo aparece a diario mientras comes, mientras hablas, mientras vistes, mientras votas, mientras opinas, mientras asistes a una boda, mientras te reunes con tu familia.
El protocolo absorve cualquier indicio de espontaneidad y lo sumerge en un abismo de normas y de neurosis, y se come tu libertad, te impide ser natural, te automatiza, y si no lo sigues te criminalizan, te señalan con el dedo, porque eso no está bien, ¡eso no es lo que se "debe" hacer!, ¡eso no es lo que se espera de ti!...
¡Me cago en vuestro protocolo!, y en todas vuestras tradiciones retrógradas, y en vuestra hipocresía social, y en las sonrisas aprendidas, y en vuestra forma de vestir, y en vuestra manera de pensar.
¿Qué se esperaba de mi?, ¿eh?.

Fdo: La Tostada Insurgente

1 comentario:

  1. Éste protocolo, tiene mucho de ¨rutina"...Tampoco es algo tan malvado,piensa que puedes desprenderte de ella a ratos.

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